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Mis Dulces 16…con Diabetes!

 

16

16 años con Diabetes. Pocos años, algunos pensarán, pero es más de la mitad de mi vida…con Diabetes. Ya no recuerdo mucho cómo es vivir sin Diabetes. Está tan arraigada a mí, que no tengo idea de cómo sería mi vida sin Diabetes. Me divierte pensar que un día me dijeran “ya no tienes Diabetes, te curaste, desapareció”, y no tengo idea de que haría, es más, ni siquiera sé si cambiaría mi estilo de alimentarme, ¿ya no inyectarme insulina? ¡Pero cómo!, mis visitas médicas, ¿comería mucho pastel, chocolates? No lo sé. Sinceramente creo que he aprendido amarla, a cuidarla y también a tenerle mucho Respeto a la Diabetes.

Es como un distintivo, definitivo no es totalmente lo que Soy, o lo que más me distingue; pero si puede ser un muy buen distintivo. Dichosos los que hemos aprendido a gozar de esta Diabetes. Tú la puedes transformar en lo que tú quieras, la mayor parte está en tu mente, en lo que piensas respecto a esa Diabetes. Tú decides. No permitas que los demás  te impongan un significado de lo que ellos creen que es la Diabetes, búscalo por ti mismo, experimenta y crea tu propio Significado. Para mí, es como un distintivo  y ¡lo disfruto mucho!

He conocido por la Diabetes dolor, un dolor muy característico. Uno diferente, que no te pasa solo cuando te sientes triste, o fue un mal día; incluso cuando pierdes o fallece alguien muy apreciado para ti. No, es un dolor muy diferente. Es un dolor de incertidumbre, es un dolor de no poder controlar, y de no saber con seguridad. Cuando una persona se va (fallece), sabes que se fue, y que ya no regresará jamás, estas completamente seguro. Pero en Diabetes, no hay nada un 100% seguro. Así que he experimentado la angustia, la tristeza, la rabia, el coraje, la decepción, el miedo, la preocupación.

Pero por otro lado, gracias  a la Diabetes, aprendí a luchar, a convertir el dolor en algo aún mejor, me volví sumamente sensible; lo cual me hizo convertirme en psicóloga, y posteriormente, en educadora en Diabetes. Aprendí a cuidarme, a amarme en todos los sentidos, a decidir siempre ver el mejor lado de las cosas, a diferenciar lo que realmente está bajo mi control y lo que no, a detectar los cambios que puedo hacer, a enseñar a los demás sobre Diabetes, y especialmente aprendí a convertir una pérdida en una Ganancia.

Además he tenido la dicha de conocer a personas maravillosas con Diabetes, y también profesionales de la salud, que se dedican al campo de Diabetes, y que hoy son mis grandes amigos.

No me arrepiento ni un solo día de tener Diabetes, para mí es un Reto, una oportunidad de crecimiento diaria. Todos tenemos la misma capacidad, transforma tu dolor en algo mejor, canalízalo, siéntelo y déjalo ir haciendo algo maravilloso con tu Diabetes.

16 años con Diabetes. Estoy sumamente orgullosa de estos 16 años. Y así sean 20, 30 o 50 años más con Diabetes, la cantidad no importa, sino lo que haré en estos años. Y he decidido ayudar, educar, transformar y cambiar sentidos de vida con Diabetes. ¿Qué harás tú?

 

 

La Negación, un Arma de dos filos

La Negación, un Arma de dos filos

 

Saben ¿qué es la Negación?

Primero que nada les cuento que todos tenemos Mecanismos de defensa, que como su nombre lo dice, son mecanismos inconscientes que nos defienden o nos ayudan a lidiar con emociones, pensamientos o situaciones que percibimos como amenazas. Algunos bastante primitivos, y otros más maduros.

Entre ellos está la Negación, es uno de los más primarios mecanismos de defensa. Y es normal que se presente ante situaciones de crisis, o muy intensas; en donde se rechaza lo que está pasando en la Realidad. No lo creemos, No lo sentimos. La mente se engaña y se convence de que es un error. Es muy común que suceda, por ejemplo, cuando recibimos una noticia impactante: que alguien muy cercano a nosotros falleció, o se fue, que nuestra pareja nos engañó, etc.

Y también….ante el diagnóstico de un padecimiento, como la Diabetes.

Es muy común que cuando nos acaban de dar el diagnóstico, no lo creemos, recurrimos a hacernos más de un análisis o prueba para comprobarlo, u otros simplemente hacemos como si el médico no nos hubiera dicho nada y continuamos con nuestras vidas.

Ahora, ¿por qué será un arma de dos filos?

No se puede decir que la Negación, es completamente “buena o mala” o “positiva o negativa”; sino que algunos autores (Lazarus y Folkman, 1984) mencionan que más bien se trata del contexto, o de la situación en que se trate.

La negación puede ser adaptativa en las siguientes situaciones:

En el momento del diagnóstico, cuando el dolor es más intenso, y parece que nos saturan de información, que tenemos que recibir porque de ello depende nuestra vida.

Incluso nos puede ayudar a no activar las hormonas del estrés y toda su activación fisiológica en el cuerpo, lo cual puede ayudarnos a ser más eficientes en encontrar soluciones.

O cuando nos encontramos ante un cambio repentino, en el mismo tratamiento de la Diabetes (por ejemplo utilización de insulina, probar un nuevo medicamento, sospecha de alguna complicación, etc.)

Y puede ser bastante peligrosa, cuando se convierte en Evasión, y ya no es algo temporal, sino que ya se convierte en el camino que decidimos tomar.

En estas situaciones la Negación, nos ayuda a no toparnos con nuestros sentimientos de dolor, angustia, ante nuestra pérdida. Así que mejor creo que no tengo nada, o que la Diabetes no me hará nada, para no admitir que me duele.

O para negar los sentimientos de culpabilidad que pueden ir asociados. Porque a veces, de alguna manera inconsciente, creemos que nosotros mismos somos los responsables de tener Diabetes, y eso es muy doloroso admitirlo  a nivel consciente.

Les puedo asegurar que a nadie nos gusta sentir dolor, tristeza…pero cuando empezamos a comprender que es un sentimiento humano, que forma parte de la vida, y que nos ayuda a crecer; lo podemos ver, sentir y afrontar de una manera muy diferente.

No hagamos de la Negación nuestra excusa para No afrontar la Diabetes.

Etiquetas ¿Para ti qué significa Vivir con Diabetes?

 

Diabetes. Pensemos lo primero que se nos viene a la mente cuando decimos la palabra “Diabetes” ¿Realmente sabemos que es la Diabetes y lo que implica vivir con ella?, muchos pensarán que Sí. Pero no es así, vivimos rodeados de mitos, de historias, de significados; que no son de nosotros….son de Otros. Y al momento de ser diagnosticados con Diabetes implícitamente nos cargamos con todos esos significativos, nos los hacemos nuestros, sin tratar realmente de hacer nuestra propia historia con Diabetes. Nos llenamos de historias, de miedos, de angustia, que vienen de otras personas, ¿Qué es realmente nuestro? Y ¿Qué será de la sociedad? De los Otros….

Por supuesto no puedo generalizar, pero esto si le pasa a una gran mayoría. Incluyéndome. Cuando recién me diagnosticaron, y especialmente en la adolescencia, vivía rodeada de mitos, estigmas, y esto me provocaba un gran dolor, tristeza, enojo, ¿realmente tenía que cargar con aquello? No.

Era bueno vivir mi dolor por mi pérdida, por mi proceso de duelo; pero No por las ideas de los otros. Que inconscientemente nos apropiamos.

La sociedad está llena de etiquetas. Vivimos rodeados de ellas. Como psicóloga, me es muy lamentable, cuando se hace un “diagnóstico”, y con aquello etiquetan a esa persona; sin considerar que ante todo es un ser humano. En una clase, una compañera nos platicaba que a un niño de 2 años, le dijeron que él ya traía el gen de la bipolaridad, y por lo cual había que tratarlo de “cierta” manera. Es terrible, es solo un niño de 2 años; aún no sabemos lo que él va a construir, o lo que va a decidir ser, ningún gen nos podrá decir que somos o que no somos. Más sin embargo, ese niño para siempre será etiquetado y tratado de manera diferente por un significado que ni siquiera es de él.

Vivimos a diario con estas etiquetas: la anoréxica, tiene trastorno de ansiedad, es obsesivo….y cuantas más hay. Como lo dije, estamos rodeados de ellas.

Con la Diabetes pasa igual, vivir con diabetes ¿Qué significa? Para ti, no para los demás. Para ti. No tiene que ser sufrimiento, dolor, pena, limitaciones, complicaciones. Esto solo será así si Tú lo construyes. Tú eres el autor de tu vida con Diabetes, y el único que decide que rumbo toma con ella.

No importa cómo te gusta que te llamen, si persona con diabetes, diabética. Es más importante aún el significado que tú le das. No el que los otros le den, el tuyo, talvez ni siquiera te has tomado la molestia de formar tu propio significado, así que te pido que lo pienses y lo construyas, el tuyo.

¿Para ti qué significa vivir con Diabetes?

Duelo y Diabetes

¿Se han puesto han pensar en todo lo que perdemos a lo largo de la vida? Todos los días perdemos algo. Cada día miles de células mueren, un amigo se va, un familiar fallece, cambiamos de casa, de trabajo, etc. En todos los días podemos perder algo. La cuestión está en el sentido que le damos a esa pérdida.

¿Qué pasa con la Diabetes? ¿Perdemos algo? Para la mayoría, al principio sí, después podemos convertir esa pérdida en una ganancia, en algo mejor; pero eso requiere tiempo, constancia, esfuerzo…Podemos perder nuestra seguridad, tranquilidad, estabilidad económica, paz, sentir a nuestro cuerpo diferente, tener que hacer cosas diferentes; tales como alimentación, ejercicio, medicamentos o aplicación de insulina. Pero vuelvo a repetir, esa pérdida depende del sentido que nosotros le demos.

Ya Freud (1917) definía un proceso de duelo, como una reacción frente a la pérdida de una persona amada, o de una abstracción que haga sus veces, como un ideal, la libertad, etc… O también tenemos la definición de Jorge Bucay (2004), él menciona que es el proceso normal de elaboración de una pérdida, tendiente a la adaptación y armonización de nuestra situación interna y externa frente a una nueva realidad.

Hay algo en común que tienen estas dos definiciones, y es la palabra: “pérdida”, es justo lo que caracteriza a un proceso de duelo. Eso que nos arrancan, que nos quitan, que nos cambian de un momento a otro, sin preguntarnos, sin avisarnos, y muchos menos sin comprendernos. Otro punto que es crucial, es que en la definición de Bucay, menciona “nueva realidad”; y es una característica esencial del Duelo. Es una nueva realidad que se nos impone, que no pedimos pero ahí está, y no se va a ir…es un cambio definitivo, lo queramos o no… es por eso que causa Dolor….si, es normal que Duela.

¿Qué perdemos? Para todos es algo diferente, pero es un cambio, eso es seguro. Y depende de nosotros en que lo transformaremos.

¿Qué pasa cuando estamos en un proceso de Duelo? Son varias cosas; lo primero que tenemos que saber y aceptar es que habrá Dolor, mucho dolor, de hecho, no se puede hablar de un duelo si no se incluye este término, y puede ir acompañado de rabia, de tristeza, de desesperanza. Incluso, a veces, es tanto el dolor, que algunos mejor lo Negamos, es un mecanismo de defensa básico, que tenemos todos los seres humanos, el dolor es tan intenso, que es mejor evadirlo y negarlo (hacer como si nada estuviera pasando realmente).

Hay pérdida de interés por lo que pasa en el mundo exterior, es decir, nuestra mente no se puede concentrar en otra cosa que no sea en “tengo Diabetes”, y parece que todo a nuestro alrededor se detiene, ya nada tiene sentido, nuestro mundo empieza a girar en otra dirección, y tenemos ganas de gritarles a todos: ¿Qué no entiendes? ¡Tengo diabetes! Pero no, muy pocos nos comprenden, y al contrario, nos exigen que en el mismo momento en que nos acaban de diagnosticar aprendamos a comer diferente, a tomar medicamentos, a inyectarnos insulina, y nos volvamos expertos en diabetes. Es una pérdida total de interés por la vida, algo que se conoce como vacío y empobrecimiento del Yo.

Hay cuatro tareas primordiales en un proceso de Duelo: primero aceptar la realidad de la pérdida, que es irreversible. No hay vuelta atrás, si, Tienes Diabetes. Después déjate vivir el Dolor, quítate esa idea errónea de que sentir dolor, tristeza, es malo; es lo más normal que tengas estos sentimientos ante una pérdida. Aunque muchos no lo entiendan, y no puedan percibir la magnitud de tu dolor. Luego sigue la Adaptación al medio ambiente sin lo perdido, es cuando comenzamos a hacer algo, nos damos cuenta que con llorar no será suficiente, y que no solucionaremos nada, llega el momento de levantarse, y de pedir ayuda, acudir al médico, etc. Y finalmente reinvertir nuestra energía, que es la parte más maravillosa.

Una vez, cuando sentí un dolor muy intenso, una persona me dijo que lo utilizara. Yo me quede estupefacta. ¿Qué lo utilizara?, vaya locura, pensé. ¿Cómo podría utilizarlo?, pues canalízalo; me dijo, construye algo mejor con todo ese dolor y enojo que sientes. Y lo comencé hacer.

Me puse a pensar en todas las personas que han tenido pérdidas mayores que las mías. Me enfoqué en lo que gané con la Diabetes: conocer gente maravillosa, trabajar y ayudar con mis pacientes conectándome con su dolor. El amor de mi vida que pude conocer gracias a la Diabetes. En fin, hermosas ganancias.

Así que cada que me enojo, cada que siento furia y rabia en mi corazón, primero me permito sentirlo; y después hago algo aún mejor, transformo esa energía en algo productivo, en algo valioso. ¿Cómo qué?, escribir, escuchar, cambiar la vida de una persona, mejorar mi trabajo, amar a mi familia. Todos tenemos esta capacidad, a fin de cuentas siempre nos estamos transformando. No somos solo una constante. ¿Tú que haces?