Archivo por meses: Diciembre 2015

La enfermedad más común en México, y la más desconocida

Y ese día lo cambió todo, mi dirección y mi rumbo. Mi enojo, tristeza, dolor, impotencia y desesperación se convirtieron en sed de justicia, y esos sentimientos afinaron mi meta en esta vida: ser la voz de quienes vivimos con diabetes, de volver a levantarlos, de luchar por lo que merecemos, de educarlos, de ser tratados con dignidad y respeto.

Vi su rostro de cansancio, su cuerpo desgastado, y pude sentir su dolor, su impotencia, sus grandes pérdidas. No hay palabras para describir la conexión. Solo sentí todos sus sentimientos en mi alma, hasta la última célula de mi cuerpo pudo percibir su dolor. Me imagino, que fue tan grande la conexión, porque ese dolor yo ya lo he sentido, y vivido.

A pesar de ser México un país con un alto porcentaje de personas que viven con diabetes, ésta sigue siendo invisible. Qué ironía, la enfermedad más común, y la más desconocida al mismo tiempo. Cuantos saben realmente qué es la diabetes, que son sumamente diferentes los tratamientos y manejos de la diabetes tipo 1 y 2, los efectos secundarios de los medicamentos, o que una simple infección puede ser una bomba en algunos tratamientos de la diabetes. La respuesta, es que solo muy pocas personas lo saben, incluyendo a profesionales de la salud. Y de esta manera, día con día, mueren o se ocasionan grandes pérdidas irreversibles a personas que viven con diabetes.

Esto me pasó con el Señor J. Después de meses con una fuerte diarrea, y con un peso de 33 kg, por fin llegó a pesar 39 kg, y lo veía hablar. Pero quedaron cicatrices profundas en su cuerpo, y en su alma, y se reflejaban en sus ojos. Dolor, mucho dolor, era lo que veías y sentías cuando él estaba cerca. Lo que sucedió al señor J. fue que una fuerte diarrea lo atacó, y su glucosa (como en toda infección) se descontroló, los valores aumentaron hasta 500 de glucosa.

Iba con un médico, no había mejoría, iba con otro, con otro, y con otro. Pero todo seguía igual, la diarrea seguía muy fuerte, y la glucosa igual de descontrolada. Excepto, porque con cada día que pasaba el señor J. iba perdiendo prácticamente toda su vida. Su cuerpo se desgastaba día con día, hasta llegar a los 33 kilogramos de peso. Tenía 57 años, pero parecía de 80 años. Perdió todo su dinero en médicos, vendió sus herramientas con las cuales podía trabajar, su coche, objetos de valor, pertenencias. Ahora tiene que pedir refugio en la casa de sus hijos,  que se cansan, y lo mandan a otro lado, lo corren sutilmente. Su esposa también está cansada y desgastada. El último recurso que le queda es pedir ayuda a sus hermanos.

Y se llegó a esta situación porque en cuatro meses, ningún médico pudo controlar la diabetes del paciente, y tampoco su diarrea. Solo atacaban a la “diabetes” con metformina, que tiene justamente como efecto secundario diarrea. Una verdadera locura. Un buen tratamiento hubiera sido atacar la diarrea con antibióticos, y la diabetes con insulina. Pero nadie pudo, ni supo hacerlo.

Y mientras los doctores se debaten en su ego, diciendo que no se equivocaron; una persona lo perdió todo. Perdió su dinero, pertenencias, casa, coche, trabajo, calidad de vida, unión familiar. Y a su edad, tendrá que volver a empezar.

¿Cómo le llamo a esto? ¿Cómo se le puede nombrar a esto? ¿Suerte? ¿Destino? ¿Qué todos los cuerpos son diferentes?

Yo no creo en ninguno de éstos. Yo lo llamo injusticia, negligencia, ignorancia, y sobre todo, falta de educación en diabetes.

Lo vuelvo a repetir, que ironía tan más tonta, la enfermedad más prevalente en México y la más desconocida: La diabetes. ¿En realidad será la diabetes “mortal”, o los humanos con su ignorancia la convertimos en ello?

No permitamos que estas historias se sigan repitiendo, aportemos todos nuestros granitos de arena por educación y accesos para mejores tratamientos para la diabetes.