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Diabetes tipo 1: Es actuar como tu páncreas

Me he preguntado mucho en estos días que es la diabetes para mí. Específicamente la diabetes tipo 1. Algunos dicen que es como una amiga, otros la consideran compañera, varios dicen que es solo un estilo de vida diferente; mientras que muchos otros dicen que es una enfermedad mortal, crónica, un padecimiento; y que implica mucho dolor y sufrimiento.

Definitivamente pienso que quienes vivimos con diabetes tipo 1 “sentimos, pensamos y vivimos” de una manera más profunda la diabetes. No es que minimice a la diabetes tipo 2, pero sin duda, la diabetes tipo 1 es como una huella imborrable en cada momento de tu vida. Cambia tu vida sin dudarlo, y la de todos los que te rodean.

Diabetes tipo 1 es todo el día pensar, sentir, contar, medir, probar, decidir, esforzarse, luchar, colocar, llevar, guardar…entre muchos otros.

La Diabetes tipo 1 No pasa desapercibida…

Y aunque muchos tal vez no me crean, la diabetes me ha enseñado a Vivir. Mi diabetes me recuerda todos los días que decido vivir, que Quiero Vivir. Me ha dado una sensibilidad y una empatía, que no logro encontrar en muchas personas.

También tiene su lado duro, ¡claro que lo tiene! Días en que te cansas, en que te duele más, días en que por más que te esfuerzas la glucosa parece no mantenerse en sus rangos. Esos días son difíciles, duros, y te lastiman. Pero solo son Algunos días, no es para siempre.

Algunos días serán buenos, otros malos, difíciles, y otros increíbles. Como la vida en general, no hay ninguna diferencia. La manera en como afrontes y vivas tu vida, dirá mucho de cómo decidirás vivir con tu diabetes.

Si pretendes que tu vida sea color de “rosa” déjame decirme que estarás en un error, tu Vida es una gama amplia de muchos colores, y de la misma manera, pasa con la diabetes.

Yo no puedo decir que mi diabetes tipo 1 sea mi amiga, ni mi compañera, porque sinceramente No la quiero. No la pedí, y no me agrada; pero aquí esta. Tampoco es un estilo de vida diferente, porque es mucho más que solo eso. Para mí, un estilo de vida diferente suena demasiado sencillo, y la diabetes no lo es.

¿Dónde está el problema de mi diabetes tipo 1? Pues surgió en la falla de mis células beta, productoras de insulina, que se encuentran ubicadas en mi páncreas. Ya no están. Por lo tanto mi páncreas ya no es el mismo, se dañó. Y ese daño es irreparable.

Por lo tanto, me gusta pensar que ahora tengo que actuar como Mi Páncreas.

Así veo mi diabetes tipo 1: mi Páncreas ya no funciona igual, y yo lo tengo que ayudar, en una sola frase: “Pienso y Actuó por mi Páncreas”. Y para esto necesite estudiar mucho, educarme en diabetes, conocerla, y sobre todo, vivirla, sin miedos, sin prejuicios. Solo quien conoce bien a su Diabetes, podrá después actuar como su Páncreas.

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Conoce a tu páncreas, y ponle el color a tu Diabetes que tú quieras, pero recuerda: ese color puede variar siempre.

¿Duele la Diabetes? Dolor y Diabetes

Hace poco, platicando con mis compañeros de #diabetesLA empezaron a surgir diversas opiniones frente a un tema muy particular: El Dolor. Y comenzamos a mostrar nuestras diversas opiniones frente al dolor y la diabetes. ¿La Diabetes Duele?

Pues les comparto mi opinión. ¿Qué es el Dolor?

Fue definido en la última Edición (2.a) del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, basado en su etimología latina (dolor-oris) como: «aquella sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior» y también como «un sentimiento, pena o congoja que se padece en el ánimo».

Podemos observar cómo no solo se refiere al dolor físico o corporal, sino también al dolor mental que puede o no acompañarlo.

López Timoneda (1996) nos dice que el dolor se produce cuando llegan a distintas áreas corticales del Sistema Nervioso Central un número de estímulos suficientes a través de un sistema aferente normalmente inactivo, lo cual produce una sensación desagradable, junto con una respuesta emocional con varios componentes:

  1. Componente sensorial-discriminativo: hace referencia a cualidades estrictamente sensoriales del dolor, tales como su localización, calidad, intensidad y sus características temporo-espaciales.
  2. Componente cognitivo-evaluativo: analiza e interpreta el dolor en función de lo que se está sintiendo y lo que puede ocurrir.
  3. Componente afectivo-emocional: por el que la sensación dolorosa se acompaña de ansiedad, depresión, temor, angustia etc… Respuestas en relación con experiencias dolorosas previas, a la personalidad del individuo y con factores socio-culturales.

Esa parte, el componente afectivo-emocional, es la que más podemos trabajar.

En la Diabetes, siento mucho dolor físico. Esa es la verdad. Todos los días, ese dolor está ahí para recordarme que vivo con diabetes.  Siento las agujas cada vez que cambio de catéter de la bomba de insulina, siento las marcas que me deja cada que cambio de área, cuando cambio de ropa o voy al baño a veces sin querer me lastimo, siento cada piquete de lanceta en mis dedos, siento cada que me sacan sangre y empiezo a odiar las agujas. Veo sangre, en mis dedos o en sitios de inserción. ¿Cómo podría no doler? La siento y me duele todos los días.

Pero aún y ante esto, hay otras cuestiones que me ocasionan un profundo dolor, y que éste no tiene consuelo o no es temporal, como si lo es el dolor físico:

Me duele recordar que yo no elegí tener diabetes, más sin embargo tengo que afrontarla todos los días.

Me duele la idea de depender de un aparato (bomba de insulina) para poder vivir.

Me duele ver cada huella y marca que deja la diabetes en mi cuerpo (por agujas y pinchazos diarios).

Me duele ver sangre todos los días.

Me duele sentir miedo y angustia ante que sucediera una catástrofe natural en donde vivo, y saber que si no tengo acceso a insulina podría no sobrevivir.

Me duele la discriminación en muchos sentidos de quienes vivimos con diabetes.

Me duele ver la falta de educación que hay en mi país y en todo el mundo acerca de la diabetes.

Me duele saber de todos aquellos que no pueden acceder a tratamientos, medicamentos o insulinas de calidad para vivir mejor.

Me duele ver a personas que no cuentan con insulinas de calidad porque ni siquiera saben que existen.

Me duele saber de quienes no pueden acceder a tratamientos psicológicos para mejorar su vida con diabetes.

Me duele ver a gente que aún ve a la diabetes como una limitación, y sufre día con día por ello.

Me duele el desinterés y la falta de empatía de las personas y de nuestro propio gobierno ante las enfermedades crónicas.

Porque vivimos en un país que nos mantiene con un pensamiento “mágico”, de “curas rápidas y falsas”, de tratamientos negligentes, y en donde nos hacen creer que la única opción para quienes vivimos con diabetes es llegar a las complicaciones.

¡Qué duro! Mas sin embargo…

Decido no sufrir por ello, afronto mi dolor con información y tratando de hacer y construir algo mejor para esta sociedad; eso es lo que me sale mejor, siempre que siento un profundo dolor lo transformo en algo con sentido, lo canalizo en aportar algo aún mejor para esta sociedad, para este mundo.

¡Me gusta sacar algo bueno y crear algo mejor con el dolor!

Desde niños, por nuestra sociedad y cultura, nos enseñan que el dolor es malo. Que no hay que sentirlo, que huir es una mejor opción, o ya sea dolor físico o mental hay que quitarlo inmediatamente, con lo que sea. Nuestra sociedad moderna no admite el dolor.

La verdad es que el dolor se afronta, se siente. Y es parte de nuestra vida, al igual que los momentos de plenitud y alegría; cuando podemos entender esto, entonces seremos capaces de ver las situaciones de la vida desde otra perspectiva.

Ken Wilber, en su libro “Gracia y Coraje” (1991), nos habla del dolor y del sufrimiento. Él dice que vas a sentir dolor, angustia, miedo; es decir, emociones. Pero cambia tu percepción ante éstas. Es decir, cuando aceptas el dolor, y lo vez desde una óptica diferente, estos sentimientos ya no dañan o amenazan tu existencia, y por lo tanto, dejan de constituir un problema.

Termino con una de sus frases:

“El sabio experimenta el sufrimiento, pero éste no le hace daño. Y como es consciente del sufrimiento, se siente motivado por la compasión y el deseo de ayudar a quienes sufren y creen en la realidad del sufrimiento”.