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Para los que ya perdieron la Empatía

No te conviertas en Robot

Actualmente la Diabetes es ya como una epidemia, y hay tanta gente viviendo con diabetes tipo 2, que cuando lo mencionan, las personas suelen responderle: ¡pero si no pasa nada!, es cuestión de que te acostumbres, hay peores enfermedades, no es nada del otro mundo, es solo cuestión de hábitos.

Yo quisiera que de verdad te pusieras en los zapatos del otro, y tratarás de  entender lo que implica que te digan: “tienes diabetes”. ¿Te acuerdas cuando apenas comenzabas a manejar y fue la primera vez que salías a una avenida muy transitada tu solo? ¿O cuando fue tu examen profesional? ¿La primera vez que te pusieron una inyección o que entraste a una cirugía? ¿Recuerdas cuando ese ser que tanto amabas te dejo, o te pidieron el divorcio? Sentiste ese miedo, nervios, que tu estomago se revolvía, pero principalmente sentiste Angustia. ¿Lo recuerdas?

Imagínate sentir eso, acompañado de sorpresa, shock, mucho dolor, culpa. Y que te digan que no se irá, que esa situación ya no tiene vuelta atrás, que te vas a acostumbrar, que no llores; pero que todos los días tendrás una experiencia como esa. ¿Suena divertido? A mí me parece que NO.

Por lo regular, para la mayoría suele ser una noticia bastante fuerte cuando te diagnostican diabetes. Sé que para algunos profesionales de la salud, que ven a diario personas que viven con diabetes, cuando llega una que ha sido  recién diagnosticada, quisiéramos que en ese momento comprendiera lo fácil que puede ser vivir así, que su vida continuará y que llorar no sirve para nada. Déjame decirte, que no es así de fácil.  Lo peor que podrás decirle es: “Ánimo, tu puedes, échale ganas, para qué lloras, no debes sentirte triste”. Porque aunque tú lo hagas con la mejor de las intenciones, los mensajes que le estas dando a la persona con esas frases es que: no se ha esforzado lo suficiente, el “ánimo” no te ayuda para nada, y de alguna forma, le estamos diciendo que llorar y el sentirse triste es equivocado.

Definitivamente, en estos momentos, lo que más se necesita es ser escuchado, sentir apoyo, permitirle llorar, sentir su dolor, y expresar sus dudas, sus miedos, su angustia, y decirle, que aunque no podemos cambiar en ese momento lo que siente, lo apoyamos, y no estará solo.

Es una locura, intentar “dar ánimos”. Me enoja, me enfada, que haya personas que no puedan comprender esto. Siempre recuerda uno de los momentos de más dolor para ti, o alguna pérdida grande que hayas tenido, e imagínate lo que te hubiera gustado que te dijeran. Por más cansado que estés, no te olvides de esto. Que lo que tú ya conoces a la perfección, “que con diabetes se puede vivir más sano y mejor”, es algo que apenas lo va a descubrir el paciente, y que hasta ese momento lo único que conocía de la diabetes es que su tío murió por complicaciones, porque tenía “diabetes de la mala” y lo vio sufrir mucho. No es lo mismo cuando ya recorriste un camino y lo conoces muy bien, que cuando apenas lo vas a comenzar y no sabes que hay en el otro lado, ¿verdad?

Para el paciente o persona recién diagnosticada es un camino nuevo, y por lo tanto, es tenebroso, lo ve inseguro, con angustia; por eso lo mejor que le podemos decir es que lo vamos a acompañar. Y si además de esto, educamos a la familia, o a las personas con las que más convive, ya hicimos un trabajo excelente. Cuando tienes una persona que quieres, y que además se interesa por ti y te ayuda, es de las mejores medicinas, para recorrer con más fuerza ese nuevo camino.

Les quiero pedir, que no minimicen lo duro o difícil que puede ser vivir con diabetes. Y aunque llevemos una vida normal y feliz, recuerden que hay grandes decisiones, que implican sangre y dolor diarios, para ello.

Vivir con mi bomba de insulina es de las mejores experiencias que he tenido en la vida; pero eso no le quita que también me duela, que a veces sea incomoda, y que me impacte y cansé la reacción de los demás cuando se enteran que vivo con ese aparato, y que no me lo puedo quitar.

Una vez, compararon mi bomba de insulina con el síndrome de crohn, ya que hay algunas personas que tienen que llevar una bolsita por fuera de su cuerpo, por falla de sus intestinos. Puedo tratar de imaginarme lo doloroso y duro que debe ser. Jamás entenderé por completo cuál es su sentir, así como ellos jamás entenderán cómo es vivir con una bomba de insulina. Cada una conlleva sus retos, su dolor, sus momentos difíciles, y también experiencias que nos permiten vivir mejor. No comparemos. Los dolores son dolores, y sea cual sea, merece respeto.

En esta sociedad tan difícil, en donde todo intenta ser “Vendido”, no caigamos en la trampa, que no nos conviertan en Robots, que jamás se pierda nuestra Empatía, y que podamos recordar que detrás de esa “diabetes”, hay una persona, con su valor y experiencia Singular, y un camino nuevo que apenas va a pisar. Hay una historia, y la historia siempre es única, No hay dos iguales, igual que el dolor, todos los dolores son diferentes; si escuchamos, aprenderemos a detectar estas diferencias en todas las personas.

17 años con Diabetes ¿Tengo algo que festejar este día?

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31 de octubre de 1998. Era día de Halloween. En la cuidad en donde yo vivo se acostumbra ese día que todos los niños usen un disfraz de terror, (de bruja, monstruo, esqueleto, etc.), y salgan a la calle a pedir dulces. Cuando era niña, el 31 de octubre, era uno de mis días favoritos, me encantaba pensar en el disfraz que me pondría, y salía con todas mis primas a pedir dulces por la colonia, juntábamos montones. Era muy divertido.

Pero el 31 de octubre de 1998 todo cambió. Ese día tenía 9 años, no me disfrace, no salí a pedir dulces; y en cambio, me sentía mal. Mis padres me llevaron a una consulta con un endocrinólogo, mi glucosa estaba en 500, me llevaron a internar al hospital y fui diagnosticada con diabetes tipo 1. No volví a salir en Halloween a pedir dulces.

Hoy es 31 de octubre del 2015, y cumplo 17 años viviendo con diabetes tipo 1.  Ha sido una experiencia única. En estos años, he aprendido mucho, y vivido, desde situaciones dolorosas, tristes, de impotencia, hasta momentos de alegría, de éxito, de inspiración.

Así como solo sentir tristeza no es “depresión”, tampoco por haber tenido momentos difíciles con la diabetes, quiere decir que mi vida ha sido solo “difícil” o “terrible”. Ha sido una vida que me ha llenado de inspiración. A mirar desde una perspectiva muy diferente los sentimientos, y a valorar cada detalle hermoso de mi vida.

Sé que para algunos no es ocasión de festejar la fecha de su diagnóstico, es muy común que no olvidemos ese momento. Ese día, en que primero tratamos de negar nuestra realidad, de evadir la diabetes que llegó sin avisar, y sin pedir permiso; hasta que un día sabemos que no la podemos esquivar más, y la enfrentamos.

¿Qué si tengo algo que festejar este día? Sí, mucho. Este día, aunque ya no salgo a pedir dulces con mis primas, sigue siendo una fiesta. Una fiesta con mis padres, familiares, amigos. Porque gracias a esta diabetes se forjó mi carácter, aprecio más el cariño de mis seres queridos, soy más sensible, empática, y muy fuerte.

Lo que me gustaría que recordaran, especialmente, en los momentos difíciles, cuando nos cansamos, y sentimos que es duro lidiar con la diabetes todo el tiempo, cuando se agotan nuestras energías, y pensamos que no lograremos vivir un día más con diabetes, recuerden que ya lo han estado haciendo desde tiempo atrás. Que no están comenzando nada nuevo, ustedes mejor que nadie conoce a su propia diabetes, con el paso de los años uno aprende bien a conocerla, y si te sientes demasiado cansado, intenta y prueba cosas nuevas, nada va a cambiar si sigues haciendo exactamente lo mismo.

Al menos para mí, cada 31 de octubre, hay mucho que celebrar. Y pienso que ustedes también podrían hacerlo, es motivo de festejar esta fecha para los que Hemos Decidido enfrentar esta diabetes, y aprender a vivir con ella. Los que nos pusimos a estudiarla, a conocerla, a platicarla, los que no nos avergonzamos de mostrarla, los que día con día con mucho valor decidimos hacer y tomar las mejores decisiones para nuestro cuerpo y salud.

Definitivamente creo que el decidir estar bien, y Vivir se debe festejar.