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¿Tú aun te escondes por vivir con Diabetes?

Me diagnosticaron diabetes tipo 1 a los 9 años. En una época en donde había poca educación, donde predominaban los mitos y sobre todo, los estigmas y etiquetas. Mis padres tuvieron que enfrentarse a esto. Y lo hicieron de la mejor manera que ellos supieron.

A mis 9 años tuve que aprender a vivir a “escondidas”. Mis padres, hermana y todos mis familiares sabían que vivo con diabetes tipo 1, pero No en la escuela, ni con mis amigos, vecinos; y mis padres tomaron estas medidas justamente para evitar ser señalada. Ellos creían que era lo mejor para mí en esos momentos.

De toda la primaria solo mi mejor amiga, mi maestra de planta, la maestra de educación física y la coordinadora de la escuela sabían que tenía diabetes, y sabían cómo manejar una baja de glucosa (hipoglicemia).

A pesar de eso, mis compañeras siempre sospechaban que “algo” pasaba conmigo, había cuchicheos, y señalamientos. Y realmente lo entiendo, esas niñas no sabían lo que me pasaba y nadie se había detenido a explicarles.

En la secundaria fue lo más duro. Creían que yo tenía “anorexia”, o me llamaban “la enferma”. Muchos me tenían lástima. Eso me hizo aislarme, querer esconderme, me daba mucho miedo que la gente supiera que vivo con diabetes. Nunca me inyecte, ni me revise la glucosa delante de ninguno de mis compañeros.

Después entré a la preparatoria. Hubo de todo. Fue una etapa difícil, porque yo quería “ser como mis compañeros”, comer como comían ellos, salir como ellos, me preguntaba ¿por qué me tenía que inyectar y ellos no? Estaba furiosa. Me daba pavor que mis compañeros se enteraran de mi diabetes. Aun así, a unos cuantos se los dije, y así como hubo algunos, que me apoyaron y hasta me ayudaban y cuidaban; también hubo otros que me juzgaron, o que me tenían mucha lástima.

Si de algo estoy segura, es que quienes vivimos con diabetes tipo 1, lo que menos merecemos es lastima. Tu lastima no me ayuda. Y quiero que sepas que vivir con diabetes me dio fortaleza, perseverancia, valentía, me hizo más empática; y de esas cualidades estoy sumamente orgullosa. Vivir con diabetes es todo un camino de aprendizaje, y no todos tienen la dicha de vivir caminos así.

La universidad fue de gran ayuda. Decidí estudiar Psicología. Una cantidad más grande de compañeros sabían que vivo con diabetes, y en mis últimos años de estudios, entré a realizar mis prácticas en un hospital, en donde atendía a niños con cáncer. Vi a niños hermosos, sabios, valientes. Ellos me enseñaron a mi más de la vida, y vi como no le tenían miedo al cáncer, ni tampoco se avergonzaban de él, poco les importaba lo que demás pensaran. No se preocupaban en estar escondiendo su condición. Y entonces me dije a mi misma: ¡ya basta!, ¡no volveré a esconder que vivo con diabetes! Tengo diabetes tipo 1, es algo que yo no decidí, y de lo cual No tengo nada de qué avergonzarme, al contrario.

Al mismo tiempo, comenzaba a ir a terapia psicológica, y cada día me sentía mejor conmigo misma y con mi diabetes. Fue como un nuevo descubrimiento, como comenzar una nueva vida, y ahora yo misma estaba trazando una historia llena de éxitos con mi diabetes.

Primera imagen que compartì en las redes sociales, anunciando que vivo con diabetes tipo 1 :)

Primera imagen que compartì en las redes sociales, anunciando que vivo con diabetes tipo 1 :)

Entré a trabajar como psicóloga en una clínica privada para diabetes, y me convertí después en Educadora en Diabetes. A partir de este momento, Jamás escondí que Vivo con Diabetes, tampoco iba con un cartel colgando y gritándole a todos que Vivo con diabetes, pero si se daba la ocasión o me lo preguntaban lo decía abiertamente. Y lo más importante, no me iba al baño para revisarme mi glucosa, ni para inyectarme. Lo más curioso es que ahora, en ocasiones si me meto al baño para revisarme la glucosa; pero  no porque me avergüence, sino porque hay días y personas más difíciles que otros, y a veces No quiero desgastarme con las mil explicaciones que tengo que dar por mi diabetes tipo 1.

Ahora mi vida es una Vida sin secretos y feliz conmigo misma. Mis familiares, mis amigos, en mi trabajo, mis vecinos, mi pareja, y en las redes sociales saben que Vivo con diabetes. La diabetes No es lo que me define, pero si mi compañera de Vida, y con la que he aprendido a luchar día con día por mi vida.

Si tú aún te escondes, y tienes miedo, ¡Sal Ya! No hay porque esconderse. No le tengas miedo a tu diabetes. Una vez escuché que si tienes un Miedo, no tratas de evadirlo, sino de Comprenderlo, de estudiarlo, y conocerlo; solo así lo puedes afrontar. Pasa lo mismo con la Diabetes, cuando la conoces bien, y conoces a tu cuerpo, le dejas de tener Miedo. Ahora tú te adelantas a ella. Y muchas veces, las demás personas te etiquetan o tienen prejuicios, justamente por ignorancia, por falta de educación en diabetes. Así que cuando te digan alguna barbaridad, ya puedes brindarles la información correcta, para que salgan de su error.

No huyas de tu diabetes, solo vencerás el Miedo, si la Conoces. Atrévete a Conocerla, y te conocerás también a ti mismo.  

Para los que ya perdieron la Empatía

No te conviertas en Robot

Actualmente la Diabetes es ya como una epidemia, y hay tanta gente viviendo con diabetes tipo 2, que cuando lo mencionan, las personas suelen responderle: ¡pero si no pasa nada!, es cuestión de que te acostumbres, hay peores enfermedades, no es nada del otro mundo, es solo cuestión de hábitos.

Yo quisiera que de verdad te pusieras en los zapatos del otro, y tratarás de  entender lo que implica que te digan: “tienes diabetes”. ¿Te acuerdas cuando apenas comenzabas a manejar y fue la primera vez que salías a una avenida muy transitada tu solo? ¿O cuando fue tu examen profesional? ¿La primera vez que te pusieron una inyección o que entraste a una cirugía? ¿Recuerdas cuando ese ser que tanto amabas te dejo, o te pidieron el divorcio? Sentiste ese miedo, nervios, que tu estomago se revolvía, pero principalmente sentiste Angustia. ¿Lo recuerdas?

Imagínate sentir eso, acompañado de sorpresa, shock, mucho dolor, culpa. Y que te digan que no se irá, que esa situación ya no tiene vuelta atrás, que te vas a acostumbrar, que no llores; pero que todos los días tendrás una experiencia como esa. ¿Suena divertido? A mí me parece que NO.

Por lo regular, para la mayoría suele ser una noticia bastante fuerte cuando te diagnostican diabetes. Sé que para algunos profesionales de la salud, que ven a diario personas que viven con diabetes, cuando llega una que ha sido  recién diagnosticada, quisiéramos que en ese momento comprendiera lo fácil que puede ser vivir así, que su vida continuará y que llorar no sirve para nada. Déjame decirte, que no es así de fácil.  Lo peor que podrás decirle es: “Ánimo, tu puedes, échale ganas, para qué lloras, no debes sentirte triste”. Porque aunque tú lo hagas con la mejor de las intenciones, los mensajes que le estas dando a la persona con esas frases es que: no se ha esforzado lo suficiente, el “ánimo” no te ayuda para nada, y de alguna forma, le estamos diciendo que llorar y el sentirse triste es equivocado.

Definitivamente, en estos momentos, lo que más se necesita es ser escuchado, sentir apoyo, permitirle llorar, sentir su dolor, y expresar sus dudas, sus miedos, su angustia, y decirle, que aunque no podemos cambiar en ese momento lo que siente, lo apoyamos, y no estará solo.

Es una locura, intentar “dar ánimos”. Me enoja, me enfada, que haya personas que no puedan comprender esto. Siempre recuerda uno de los momentos de más dolor para ti, o alguna pérdida grande que hayas tenido, e imagínate lo que te hubiera gustado que te dijeran. Por más cansado que estés, no te olvides de esto. Que lo que tú ya conoces a la perfección, “que con diabetes se puede vivir más sano y mejor”, es algo que apenas lo va a descubrir el paciente, y que hasta ese momento lo único que conocía de la diabetes es que su tío murió por complicaciones, porque tenía “diabetes de la mala” y lo vio sufrir mucho. No es lo mismo cuando ya recorriste un camino y lo conoces muy bien, que cuando apenas lo vas a comenzar y no sabes que hay en el otro lado, ¿verdad?

Para el paciente o persona recién diagnosticada es un camino nuevo, y por lo tanto, es tenebroso, lo ve inseguro, con angustia; por eso lo mejor que le podemos decir es que lo vamos a acompañar. Y si además de esto, educamos a la familia, o a las personas con las que más convive, ya hicimos un trabajo excelente. Cuando tienes una persona que quieres, y que además se interesa por ti y te ayuda, es de las mejores medicinas, para recorrer con más fuerza ese nuevo camino.

Les quiero pedir, que no minimicen lo duro o difícil que puede ser vivir con diabetes. Y aunque llevemos una vida normal y feliz, recuerden que hay grandes decisiones, que implican sangre y dolor diarios, para ello.

Vivir con mi bomba de insulina es de las mejores experiencias que he tenido en la vida; pero eso no le quita que también me duela, que a veces sea incomoda, y que me impacte y cansé la reacción de los demás cuando se enteran que vivo con ese aparato, y que no me lo puedo quitar.

Una vez, compararon mi bomba de insulina con el síndrome de crohn, ya que hay algunas personas que tienen que llevar una bolsita por fuera de su cuerpo, por falla de sus intestinos. Puedo tratar de imaginarme lo doloroso y duro que debe ser. Jamás entenderé por completo cuál es su sentir, así como ellos jamás entenderán cómo es vivir con una bomba de insulina. Cada una conlleva sus retos, su dolor, sus momentos difíciles, y también experiencias que nos permiten vivir mejor. No comparemos. Los dolores son dolores, y sea cual sea, merece respeto.

En esta sociedad tan difícil, en donde todo intenta ser “Vendido”, no caigamos en la trampa, que no nos conviertan en Robots, que jamás se pierda nuestra Empatía, y que podamos recordar que detrás de esa “diabetes”, hay una persona, con su valor y experiencia Singular, y un camino nuevo que apenas va a pisar. Hay una historia, y la historia siempre es única, No hay dos iguales, igual que el dolor, todos los dolores son diferentes; si escuchamos, aprenderemos a detectar estas diferencias en todas las personas.

14 de Noviembre, y… ¿Dónde están las buenas noticias?

Vivo con diabetes tipo desde hace 17 años, desde pequeña mis papas me enseñaron a amar la vida, sin hacer ninguna diferencia por tener diabetes. Mi vida ha estado realmente llena de dichas, sin importar la diabetes. Creo que el apoyo de mi familia fue un punto clave, y también que tenían los recursos necesarios para llevarme con médicos especialistas, y pagar tratamientos de mejor calidad.

Ese fue mi caso, pero ¿todas las personas con diabetes tienen la misma historia que yo? No. Y lo escribo con mucho dolor, y enojo también.

Hoy es 14 de noviembre, día mundial de la Diabetes. Y es un día que realmente me gusta, me encanta ver el azul representativo de la diabetes por todos lados, y ver que hay muchos como yo, que no estamos solos, que hemos luchado y vivimos bien.

Pero esa es solo una cara de la moneda, y eso es lo que me entristece en esta fecha, ver los casos de todos los que llegaron a las complicaciones, de todos los casos que hay nuevos de diabetes tipo 2, de todas las personas que mueren cada 6 segundos por diabetes, por todos aquellos que no tienen dinero para tener tratamientos de calidad, por todos aquellos que no saben nada de diabetes, y qué solo se pueden conformar con lo que se da en los centros de salud públicos.

Estoy cansada de ver esto. Y cada año en vez de mejorar las cosas, se ponen peor,  cada vez te restringen más el tratamiento y el acceso a medicamentos o insulinas de calidad, el precio sube constantemente, o miles de empresarios intentan hacer negocios por esta enfermedad. De verdad me enoja.

Quiero seguir celebrando este día, vestida de azul y con mi círculo azul; y además sentirme orgullosa de este día. Quiero ver más educación en diabetes, quiero ver que muchas personas tienen acceso a tratamientos de calidad, que cuentan con insulinas, con medicamentos, con tiras reactivas. Y sobre todo, que se cambie la percepción tan “negativa” de “terror” y de “lástima” hacia la diabetes.

Es increíble que en días como en este, en los noticieros tenga que escuchar: “para prevenir este terrible padecimiento” y sin hacer diferencias entre diabetes tipo 1 y 2. Hablar sin estar informados, eso sí que es de terror.

Hoy sólo celebro que no estamos solos, que somos muchos, y que juntos podemos hacer cambios que valgan la pena. Celebro por aquellos que han decidido informarse y educarse en diabetes, celebro por todos aquellos profesionales de la salud que se empiezan a unir para mejorar la vida de quienes vivimos con diabetes, celebro a quienes cada vez tienen más empatía y nos llaman “personas con diabetes”, celebro por todos aquellos que alzamos la voz y que no tenemos miedo de luchar por nuestros derechos.

¿Dónde te vas a quedar tú, sólo vestido de azul o harás algo para realmente cambiar la diabetes?

Escritos de #diabetesLA:

Carolina Zarate: http://blogdiabeticotipo1.blogspot.com.co/2015/11/menos-simbologia-y-mas-accion-en-el-dia.html

Tanya: http://sugarfreekidspr.org/que-celebramos-el-dia-mundial-de-la-diabetes-wdd/

Melissa: https://conextradeazucar.wordpress.com/2015/11/14/dia-mundial-de-la-diabetes-tenemos-algo-que-celebrar/

Mila: http://jaime-dulceguerrero.com/el-dia-mundial-de-la-diabetes-que-no-conmemorare-mi-carta-a-la-fid/

Mariana Gómez: http://www.dulcesitosparami.blogspot.mx/2015/11/el-dia-mundial-de-la-diabetes-mis.html