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Algo que todos los Padres de personas con Diabetes debería saber…

El saber que uno de nuestros hijos está enfermo es uno de los golpes más duros que da la vida. En la literatura científica aseguran que uno de los eventos que más estrés causa en la vida de las personas es justamente la presencia de una enfermedad crónica. Que el sufrimiento más grande es ver  tú a hijo sufrir. Que un padecimiento crónico produce mucho sufrimiento en las familias. Pero, todas estas ideas, yo me atrevo a cuestionarlas. Dolor y sufrimiento son diferentes. El dolor forma parte de la vida, forma parte de ser seres humanos. Y sin dolor, tampoco pudiera existir la “felicidad”.

Cuando diagnostican a nuestros hijos con Diabetes, en especial en la Diabetes tipo 1 (porque  la mayoría son diagnosticados cuando son niños o muy jóvenes) es un gran shock para los padres. Un proceso de Duelo, se vive cuando elaboramos una pérdida, y muchas veces, tenemos sentimientos muy intensos en estos momentos (como tristeza, dolor, angustia, desesperanza, etc.), porque justamente se nos impone una nueva realidad, que no pedimos, no esperábamos y mucho menos queremos.

Pero este Duelo, en la mayoría de los que tenemos Diabetes tipo 1, primero es vivido por nuestros padres. Ellos son los primeros en vivir este duro proceso; pero al mismo tiempo tan necesario y sano. El niño o joven, muchas veces no sabe a lo que se está enfrentando hasta después de que pasan algunos años. Los primeros en sentir emociones muy intensas son los padres.

Así que papás, quiero decirles que tienen todo el derecho, de sentir rabia, de estar muy enojados, de sentir tristeza, y un gran dolor; angustia, incertidumbre por el futuro, miedo, desesperación. Darse permiso de sentir estas emociones les permitirá justamente crecer, fortalecerse y dar justo lo que necesitan a sus hijos. Es necesario darse tiempo para sentir esto, para después soltarlo, para después liberarnos, y ahora si trasmitir esa fortaleza y disciplina que tanto necesitamos quienes vivimos con Diabetes tipo 1.

Muchas veces creemos que lo mejor es que nuestros hijos no nos vean llorar, que sentir tristeza, o dolor, es algo “malo” o equivocado. Esto no es verdad. No hay nada más liberador, que poder compartir estos sentimientos con nuestros hijos; que aunque sean muy pequeños, no quiere decir que no entiendan, y mucho menos, que no sientan. Los niños tienen todo el derecho a saber la verdad, a saber que algo ha cambiado en sus vidas, y que será para siempre. Necesitan explicaciones, a su nivel de niños; pero si no se les dice la verdad, de todas formas ellos la sabrán y será aún más angustiante si no se pone en palabras. Los niños son el doble de perceptivos que los adultos.

Padres elaboren su proceso de duelo, no hay otra forma, que darle paso al dolor, a la tristeza; pero será un paso temporal; después pasará. Y esto les permitirá aprender de su dolor, y fortalecerse, justamente para ser los padres de esos guerreros. Ustedes son quienes, día con día, los convierten en guerreros. Por eso me atrevo a cuestionar lo que las estadísticas dicen. Sí, es verdad, que es un duro golpe, que duele mucho, y que es una de las cuestiones que mayor impacto produce; pero no se queda ahí el asunto. Además cada caso es muy diferente. Esto justamente implica romper estigmas, porque lo que No saben esas estadísticas, investigaciones y números, es que una pérdida se puede convertir en una gran ganancia, que como padres, pueden convertir a sus hijos en guerreros, en seres disciplinados, fuertes, incluso, con mejores recursos, que algunos otros que no tienen que afrontar diversas situaciones que la Diabetes implica.

Padres ustedes transmiten la fortaleza, seguridad, a sus hijos.  También les brindan una idea de lo que es la Diabetes. Si ustedes mismos la ven como amenaza, con temor, es probable que nuestros hijos la vean también de esta manera; a diferencia de si la vemos como un reto, como un camino de aprendizaje.

Una cuestión importante es la Culpa. En ocasiones, de alguna manera, creemos que es nuestra culpa que nuestro hijo haya enfermado. Tenemos que saber que como padres, siempre tratamos de hacer lo mejor que está en nuestras manos por nuestros hijos. Y hay cosas que no están bajo nuestro control, y una de ellas, es que nuestros hijos enfermen. Sea como sea, la Diabetes ya está ahí, nada ganamos pensando en que habremos hecho mal, mejor aprovechar de verdad el tiempo y hacer algo mejor para adaptarnos a esa Diabetes.

Les aseguro padres, que la mayor recompensa será cuando vean a sus hijos tomar sus propias decisiones sobre su Diabetes, cuando los vean inyectarse solos, decidir cuándo inyectarse y de qué manera, cuando detecte una baja de azúcar por sí mismo, cuando llore, se queje y se enojé porque a veces esa Diabetes también cansa; pero no se dará por vencido.  Cuando veamos la fortaleza enorme que tiene, cuando lo veamos crecer, desarrollarse y lograr y fracasar también como cualquier ser humano. Cuando nos demos cuenta de que nuestro hijo, no es solo “Diabetes”, que tiene muchas virtudes y también defectos, como todo humano.

Y cuando finalmente vean, que ahora ellos saben incluso más que ustedes sobre Diabetes. Así me pasó a mí, de alumna, ahora soy la mejor maestra en Diabetes para mis padres, y para toda mi familia, amigos, y compañeros.

Suéltenlos, sin miedo, seremos como cualquier otro ser humano, si nos brindan la seguridad y fortaleza para hacerlo; si no nos sueltan no tendremos la seguridad de que lo lograremos, necesitamos caer para aprender, y saber que nuestra vida tiene momentos duros, difíciles, que duelen; pero también veremos enormes recompensas, logros, y éxitos. Que nuestra vida no será más difícil, dura o dolorosa solo por el hecho de tener Diabetes, sino por el hecho de que así es la vida, y somos como cualquier humano.